¿Fue Salvador Sanchez el mejor boxeador mexicano de la historia?

Conocido como uno de los mejores campeones del mundo libra por libra que llena de orgullo a su país. Salvador Sánchez nunca es nombrado cuando se habla de quién ha sido el mejor peleador mexicano de todos los tiempos, un honor que pertenece a Julio César Chávez. Pero cuando se discute entre los aficionados mexicanos quién fue el que más satisfacciones les ha dado, Sal Sánchez es digno de mención.

¿Quien fue Salvador Sanchez?

Hijo de campesinos Salvador Sanchez se inclinó en un principio por la lucha libre, pero fue descubierto por Agustín palacios, quién le inculcó la disciplina del boxeo y le enseñó las bases de este deporte. Su entrenador hasta el día de su fallecimiento fue Cristóbal Rosas el fue quien acompañó a Sánchez a la categoría de leyenda del boxeo y héroe de los mexicanos.

Sucedió el 21 de agosto de 1981 en el Caesars Palace de Las Vegas cuando noqueó al entonces invicto Wilfredo Gómez a quién le hizo comerse todas sus palabras con una paliza que terminó por nocaut técnico en el octavo.

Todas sus batallas eran espectaculares pero en la memoria de los mexicanos siempre quedará grabada esa contienda ante Wilfredo Gómez. El boricua aseguraba que iba a derrotar al mexicano en poco tiempo. Ante esas declaraciones Sánchez se mantuvo siempre sereno y callado, todo lo dejo para el día en el que se subirían al cuadrilátero.

Desde el primer asalto el puertorriqueño se lanzó con todo hacia Sal Sánchez. Quería noquearlo desde el principio. Pero ese fue el primer error de Wilfredo Gómez.

Salvador Sanchez era considerado, a su corta edad, como uno de los mejores contragolpeadores y lo demostró llevando a la lona a Wilfredo con un fuerte gancho dejándolo bastante mareado.

Así fue la estrategia del mexicano durante los 8 asaltos que duró el combate hasta que con un Wilfredo bastante lastimado del rostro, con los ojos cerrados y sangrando de la nariz, Salvador Sánchez dio la última estocada lanzando fuertes golpes que lastimaron severamente al retador. Wilfredo Gomez casi cayó desvanecido a la lona y aunque logró levantarse antes del conteo de los 10 segundos el réferi filipino Carlos Padilla dijo “no más” y Sánchez se llevó una de las victorias más recordadas por los fanáticos a este deporte.

Como dato extra dicha pelea fue promocionada por el afamado Don King. Los jueces de la contienda todos ellos llevaban de 67 a 65 a favor del mexicano el chico de Santiago Tianguistenco, un pueblo en las afueras de Toluca. Salvador Sanchez había llenado de felicidad a todo Mexico que es anoche se reunió alrededor del televisor.

Salvador Sánchez no parecía tener rival Sánchez en los pluma y ya pensaba en retar Alexis Argüello, otro grande.

“Dentro de mi futuro creo que sí sigo con esa disciplina con ese empeño con el que me he dedicado la satisfacción es van a seguir siendo las mismas o tal vez superiores” dijo Salvador con una sencillez ejemplar que tanto le apreciaban sus fans.

Dedicado, rápido de manos, con enorme dinamismo en el ring, buena pegada y carismático con esa inconfundible y abultada cabellera rizada Salvador estaba en camino al súper estrellato, a las puertas de conquistar al gran público de los Estados Unidos.

La tragedia de Salvador Sanchez

Pero el destino se interpuso en el verano de 1982. Tres semanas después de un triunfo en el Madison Square Garden sobre el futuro miembro del Salón de la Fama Azumah Nelson, Sánchez sufrió un accidente fatal en una carretera entre los estados de Querétaro y Guanajuato.

Según el relato de Alejandro Toledo en su libro de puño y letra, Salvador Sanchez empezaba su preparación para una revancha contra Juan Laporte cuando recibió una llamada telefónica y salió del gimnasio, se subió a su Porsche 928 blanco con destino a Querétaro y un camión impactó con él por detrás y lo proyecto contra otro camión de carga.

Según testimonios el toldo impactó en el cráneo de Salvador Sanchez. Esa sería la herida fatal. Es posible que Salvador Sanchez no sea el más grande peleador mexicano de todos los tiempos, nunca se sabrá. Lo que es cierto es que Salvador Sánchez Narváez es una leyenda que nunca morirá.

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